Este ensayo del filósofo francés Jean Baudrillard bien podría condensarse en la palabra saturación. Baudrillard nos habla de la escalada a los extremos a que se recurre en la posmodernidad mundial, en que las cosas se alejan de su sentido, insisten en su esencia, en la redundancia, la misma que se obtiene al repetir la misma palabra para disolver su sentido. “Las estrategias fatales” toca el
extremo de los extremos, el kitsch en que se ha convertido la edad actual en todas sus formas, desprovista de autenticidad, recurriendo a la saturación frente a la vacuidad en que se ha convertido; explora la obesidad del hombre moderno, obesidad no sólo adiposa sino informática, informativa, sentimental y sexual; explora el tema de la pornografía como negación, saturación del sexo cuando éste pierde su sentido y se convierte en finalidad en sí mismo, no medio para obtener el placer. Cuenta con un acercamiento a la política y al
terrorismo como su oposición natural, y no sólo terrorismo rebelde, sino terrorismo de estado, aquel que busca con el terror eliminar el terror mismo, el extremo opuesto utilizado como extremo aliado. Una de las nociones más desesperanzadas que nos deja Baudrillard con su obra es la de la pérdida irremisible del
arte como lo conocemos; nos habla de su desaparición, el arte de la desaparición y no más de la aparición, el arte detrás del arte que busca explicarse antes de la expresión. Una mirada pesimista pero a todas luces abrumadora y realista sobre el futuro de la edad moderna en el siglo 21.
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