En 1959, el grupo creativo de la Editorial Dupuis, (de Marcinelle,Bélgica), que realizaba la serie de aventuras y humor “Spirou y Fantasio”, produjo “Z como Zorglub”, uno de sus mayores logros y considerada por algunos críticos como la obra maestra de André Franquin para la saga.
Fantasio y su amigo sufren las consecuencias de extrañas experiencias llevadas a cabo con la electricidad: un secador de cabellos hipnotiza al primero al punto de hacerlo subir a un coche que es manejado a control remoto; Spirou va a rescatarlo y recibe una descarga desde un aparato manejado por un hombre de paso mecánico, que parece un robot...
Son mensajes cifrados de Zorglub, un antiguo conocido del Conde de Champignac, ( el anciano micólogo y amigo de ambos jóvenes). El hombre de la Zeta es presentado como un científico megalómano, que retorna al ruedo con deseos de dominar el mundo, y que busca la alianza con el Conde. Cuenta con una creación terrible: la zorglonda, onda electrónica capaz de hipnotizar a las personas con fines maléficos. Los zorglhombres, especie de zombies inventados por Zorglub a instancias de un eficaz lavado de cerebro, y diferentes ingenios tecnológicos de avanzada, ayudarán al extraño personaje a concretar su mayor aspiración: hacer publicidad en la Luna.
Los protagonistas vivirán las aventuras más extraordinarias en pos de combatir a este pretendido Amo Universal, tal como el mismo Zorglub se autodenomina.
Una excelente manera de acercarse a esta famosa serie, una de las favoritas de la bande dessinée (comic) de origen belga.
André Franquin, su autor, fallecido en 1997, es conocido a nivel mundial por la serie Gastón Lagaffe, donde crea a un antihéroe absolutamente inocente que enloquece a todos los compañeros de la oficina con las artimañas más extravagantes. El mensaje humanitario de Franquin es celebrado en el mundo del comic europeo, y su virtuoso modo de dibujar y dar vida a sus personajes ha dejado una huella que sobrepasa el espectro de su país natal.
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